Nueva portada

El dibujo de la portada del blog fue realizado con el mayor de los cariños por FerchuM, quien se hace responsable de las críticas que puedan existir contra los garabatos antes mencionados.
La obra es en papel A4 borrador del laburo (detrás hay un proveído que el juez nunca firmó), y la pintura es a base de lapicera negra parker, birome bic negra y liquid paper gastado.
Téngase en cuenta al momento de la crítica que este miembro del grupo carece de conocimientos de dibujo, de caricatura, de perspectiva, de arquitectura, de filosofía, de política, de negocios... resumamos en la idea de que carece de conocimientos en general.
Por otra parte, si ud. es miembro del grupo y no se encuentra en el dibujo no implica que haya sido olvidado, sino que es cuestión tal vez de abrir un poco la imaginación y pensar: "mmm... ¿ese seré yo?"

jueves, 25 de septiembre de 2008

QUE VA A SER DE TI LEJOS DE CASA… (Primicia)

Y finalmente dio señales de vida. Se había olvidado de nosotros, diría un pesimista; Se hizo rogar, dirían los estrategas; No debe entender una goma y está más perdido que turco en la neblina, diría un jocoso; Quién? Quién se fue?, diría un colgado… Sea como sea, el Eze arribó a buen puerto, y ya tenemos noticias de él. Manifestó que por problemas con la casilla de Hotmail no tiene a disposición sus direcciones de mails y pidió que retransmitiéramos
A continuación les transcribo su mail, en donde nos transcribe el mail que le mandara a sus viejos por una cuestión de celeridad procesal y la pertinente respuesta que ha recibido por dicha misiva por parte del integrante del grupo, Ferchum.

MAIL DE TESEO
Amigos: Còmo andan????????????? Les cuento que yo estoy muy bien, muy còmodo en mi "departamento" y con la gente. Me entiendo y me hago entender bien en francés. No les escribì hasta ahora porque no fue fàcil conseguir màquina, en realidad, estoy en la sala de profesores, usando la clave de un profesor, ya que todavìa no tengo la mìa. Y recién hoy tuve tiempo de sentarme a escribirles (estoy con varias cosas, pero sobre todo, el dìa termina temprano acà). Como hace casi una hora que estoy acà, si no se ofenden, transcribo el correo que acabo de mandar a mi familia, que es bastante largo y donde describo bastante bien còmo me està yendo.
Les mando un abrazo enorme, vamos a seguir en contacto, y si puedo entrar a los blogs poco a poco voy a ir mordiendo/chamuyando/parloteando.

Eze.

Hola!!!!!! Còmo andan???? Se habràn dado cuenta ya que mis correos estàn escritos de una forma un poco rara; lo que pasa es que, por un lado, el teclado es diferente, y por el otro, nuestra tilde casi no existe en francés (sòlo para la e, como ven). Asì que escribo como voy pudiendo.

Les cuento que ayer después de almorzar fui con el profesor a abrir la cuenta en el banco (me llevò al BNP, que es donde tiene cuenta él), a hacer el tràmite para obtener el permiso de residencia definitivo y a hacer compras. Tal como me habìan dicho, el supermercado es comparativamente mucho màs barato acà que allà.

En cuanto al comedor, como casi siempre ahì por varias razones. Por un lado, es una oportunidad para conocer a la gente y socializarme; ademàs, es mucho màs fàcil que cocinarme; aprovecho en la semana, porque el fin de semana està cerrado y tendré que cocinarme. Y ademàs, la comida es excelente, abundante, y regalada (incluso en pesos): 2,56 euros cada comida, que incluye entrada, plato principal, fruta, postre, bebida (les juro que ademàs de jarras con agua hay botellas de vino sobre las mesas), pan, café...Y TODO LIBRE. A la noche hay un solo plato, pero al mediodìa hay tres platos diferentes para elegir. Ayer cené unos sàndwiches de pan lactal con queso gratinado arriba y rellenos con jamòn y salsa blanca que estaban muy buenos. Hoy comì goulash con una papa. Por suerte sòlo habìa fruta, y no postre. Se ve que la gente no tiene mucho el hàbito de cuidarse; se ve gente gorda, pero no como en Estados Unidos, y a pesar de comer postres y demàs, veo que se come mucha verdura.

En cuanto a la cena del martes, le pedì a la camarera que el bife fuera a punto, pero estaba crudo por dentro. Charlando con otro profesor, me dijo que ellos lo comen asì, porque piensan que màs cocido serìa duro. Pero en el comedor se come muy bien; al menos el pollo de ayer al mediodìa estaba bueno.

Les voy contando de a poco todo lo que me voy acordando. Les escribo desde esta casilla, porque el sistema no me deja entrar a hotmail, ya que es una pàgina "no pedagògica". Necesito una clave para usar las computadoras, todavìa no tengo la mìa (uso la de cualquier profesor que me presta la suya). Cuando la tenga, iré a otra sala con computadoras, reservada a los alumnos, pero de uso libre, y tal vez ahì sì pueda usar hotmail. Pero por si acaso, sigan escribiéndome acà. Los fines de semana va a estar difìcil usar la compu, porque la escuela està cerrada y en Jonzac no hay cibercafés. De todos modos, salvo el pròximo, no creo que vaya a pasar acà muchos findes (en Burdeos, que es cerca, sì hay). En cuanto a hablar por Skype y usar la camarita, por ahora no puedo decirles nada; cuando tenga mi clave (hoy a la tarde la tendré) y vaya a la otra sala, les digo.

Ayer cerca de las 20 (15 para ustedes) intenté llamar a lo de Jime, pero no me pude comunicar. No les avisé por mensajito porque no estaba seguro de poder hablar. Hoy después de cenar les aviso y llamo. En las pròximas semanas habrà 2 posibiliades: sacar una tarjeta que da el banco, que es una mezcla de tarjeta de débito y tarjeta de teléfono, ya que uno la mete en la cabina (acà, al revés de allà, ya no existen los locutorios, y todo el mundo usa los teléfonos pùblicos, con tarjeta, como hace 10 anios o màs en Argentina) y al hablar se debita el monto de la cuenta. Y la otra posibilidad, bastante piola, es que ustedes compren tarjetas para llamar al exterior, y me llamen al fijo del instituto. Yo tendrìa que decirles qué decir para pedir por mì, me tendrìan que avisar cuando llaman, asì yo aviso en la secretarìa para que me pasen el llamado a la sala de profesores. Podemos acordar un horario por este medio. Y asì nos ahorramos el gasto de celular.

Les cuento algo que no les dije hasta ahora para no preocuparlos, pero ahora que està resuelto, les digo: cuando bajé del aviòn en Parìs, no encontré mi valija. Sì el bolso, pero no la valija. Hice la denuncia en AirFrance, que està asociada a AirEuropa, y me dijeron que era normal, averiguaron, y mi valija habìa quedado en Madrid. Tomaron mi denuncia, y me dieron un estuche con productos de perfumerìa, y hasta una remera que usé ayer. Me pidieron una direcciòn en Francia, para enviarme la valija. Finalmente, hoy a la maniana la recibì acà en el instituto. Lo màs llamativo es que yo avisé a la escuela desde Parìs lo que habìa pasado con la valija, y cuando llegué el profesor y varias personas màs estaban al tanto. Realmente es inceìble la diferencia en el ritmo de vida de los docentes acà y allà; parece que acà les sobra el tiempo, el profesor me acompaniò a hacer un montòn de cosas, y toda la gente se preocupa por uno y te ayuda. Varios se asombran de mi nivel de francés, y me entienden bien. Yo entiendo bastante, aunque me cuesta un poco màs.

Bueno, ya escribì un montòn, aunque seguramente me olvido de varias cosas.
Ah! Hoy cuando por fin pude ponerme el jean encontré en los bolsillos las notitas de saludo que dejò mamà!!! Muchas gracias!!!!!! Ya iré viendo si a medida que uso el resto de la ropa encuentro màs.

Hoy llega la asistente canadiense, supongo que serà mi mayor companìa. Si bien todo el mundo es muy atento y simpàtico, estoy bastante solo, pero no lo siento. Y aunque el fin de semana no haya nadie en la escuela (el internado tiene entrada propia, independiente del instituto), tendré mucho para hacer, e incluso voy a salir a la noche, solo, pero seguramente podré ir conociendo gente para sentarme a tomar algo.

Ademàs, quiero recorrer la ciudad, seguir viendo todos los tràmites que tengo que hacer, saber finalmente si hay o no un gimnasio, y salir a correr. Y voy a aprovechar el fin de semana, porque acà el dìa termina temprano (se cena a las 19, y a eso de las 20 ya està todo cerrado y empieza a oscurecer). Pero seguro que no me voy a aburrir, y mi profesor y otra profesora de espaniol ya me dijeron que en algùn momento van a invitarme a sus casas.

Creo que estoy escribiendo hace màs de 40 minutos. Voy a terminar, a la tarde los voy a llamar, y supongo que en adelante tendremos que discontinuar un poco las llamadas.

Espero que ustedes estén bien, que papà y mamà no hayan llorado mucho después de salir de Ezeiza. Y sobre todo que esté bien Joaco!!!!!!!!!! Cuando tengan fotos por favor màndenme.

Les mando un beso grande, hablamos y los quiero mucho!!!

Eze.


RESPUESTA DE FERCHUM A TESEO

Querido Eze: dada la ventaja que hemos descubierto con javi y ramon respecto a tu imposibilidad de abrir la casilla para mandarle mail a todo el grupo, y no teniendo otra chance salvo acudir a nosotros, hemos decidido que vamos a reenviarles tu mail pero con algunas modificaciones sutiles (como que te estás trasvistiendo para ganarte el pan). Además, entenderás que al resto no le importa que tus viejos te hayan dejado saluditos en los bolsillos de los pantalones, al margen de que la idea original, aunque un poco remasterizada por tu familia, fue la que tuvo bren de dejarte mensajitos enrolladitos en los calzones, pero que luego, temiendo que el mito los devorase, decidimos evitar ese tipo de saludos.
Ser ignorante no es malo, pero echarle la culpa a un pobre teclado… Y encima francés! No tenés perdón de dios. Ya te estaremos obsequiando un diccionario de ortografìa, y no editado por playboy precisamente. Solo te digo una cosa, los acentos me chupan, pero poneme la eñe (apretando ALT marcas 164 y soltas y por arte de magia aparece la letra hispanoamericana), no perdamos lo que nos identifica!
Acá ya se te extraña bastante, todavía no llegó el finde y sin embargo se nota tu ausencia. Me podés creer que casi no me sonó el celular?? salvo por un par de mensajes de texto que me mandaron en respuesta a algunos míos, y no muy extensivos que digamos, no recibí nada… bah, un llamado de una persona equivocada y 3 del 1611 invitándome a recargar 30 sopes para que me den sesenta… casi le respondo agradeciéndoles por acordarse de mí… imaginate…
Asi q finalmente te toca una asistente? Y canadiense! Ñam ñam… las canadienses son terribles, asi que rogá que no esté buena porque te va a chupar el espiritu, vas a volver flaquiiiiiiiiiiiiiito. Como? Que? Que no vas a volver? Vamos eze, aca tambien hay gulash y comida economica… bueno, no tan economica, pero hay comida… y cuidate, no acabes con los recursos de jonzac.
Tatu me dijo que está practican la palabra auchan para cuando vuelvas…
Che, rendis mas cuentas a tus viejos que una empresa seria al fisco… aflojá chabon!
Cuando dijiste lo de que asombró tu nivel de frances, fue para bien o para mal?
Nosotros también te queremos mucho eze!!!
Un abrazo grande y no dejes de visitar los blogs (ahí voy a subir tu mail y esta respuesta para que los que quieran decirte cosas puedan dejarlas en los comentarios así no saturan las casillas de los demás).

Ferchum (que lo más cercano que esté de Francia es comiéndose una croissant o un danete… cómo? El danete no viene de Francia?? Me cach’endié…)

PD: cuando puedas tirá la data acerca de la canadiense… y si querés del pueblo donde estas parando

martes, 23 de septiembre de 2008

Sí, somos porteñas, y qué???

Si de crónicas de viaje se trata, este blog no se puede negar que es un constante narrador. Y es que, al margen del gusto de retratar vivencias, los miembros del grupo son fanáticos de los viajes. Es denominador común la satisfacción de calzarse una mochila o un bolso a cuestas y recorrer, conocer, disfrutar, convivir y liberarse del agobiante ritmo de Buenos Aires. Viajes a Cuyo, el Noroeste, Europa, Israel, Francia, Cuba, Venezuela, Brasil, Chapadmalal o Pedro Morán a dos cuadras de la San Martín, son, entre otros, lugares escogidos para desahogarse y juntar esa bocanada de aire necesario para recuperar el impulso necesario que permita alcanzar la mitad o el fin de año.
Entre los lugares que se han escogido de modo recurrente por la gente del grupo resalta particularmente uno, colonial y candombero, que a un charco de distancia de Buenos Aires enseña un modo de vida completamente opuesto al de la Gran Metrópoli: Colonia del Sacramento, Uruguay.
En esta ocasión, la cronista Tatu Korman, ofrece una pincelada del inicio de un fin de semana largo vivido en el 2007 por las chicas del grupo en la hermosa ciudad de Colonia.

Sí, somos porteñas, y qué??? (1º parte)

Por Tutu Korman

¿¿Quién iba a imaginarlo?? En qué mente pensante entraría la idea de que se puede organizar un viaje de ocho mujeres con dos mails... ¡¡¡y unos ñoquis!!!


Todavía recuerdo aquella noche del 29 de julio en que el Grupo Pelle se reunió, como siempre, frente aun plato de comida y un buen vino. No es que estemos desnutridos o nuestras mamis no cocinen bien, simplemente, nos juntamos a comer, con la excusa de vernos, pero las salidas que no incluyen buena comida no tienen tanta convocatoria... aceptémoslo!!! Esta vez serían unos ñoquis con salsas caseras en lo de Bren y con la ayuda del maestro de cocina, Ernest. Quien les escribe se perdió la cena, pero llegó justo para el cafecito. Todavía me veo sentada en los escalones del living cuando escucho: “Tatuuuu, ¿¿venís a Colonia??” “Mmmmmm, perá que lo pienso” me dije. 1, 2... 3 segundos después: ¡¡dale Bren, vamos!!! Y así fue como todavía desconozco quien tuvo la maravillosa idea. Sólo sé que cuando me enteré, ya habían confirmado unas cuantas.

En fin, ¿¿quién iba a imaginarlo?? Con tres e-mails bastaron para irnos al exterior. Si pensaron que tomaríamos cafecitos en las tradicionales calles parisinas (como posiblemente haga Eze) se equivocan. Tampoco un café de Starbucks caminando por la 5ta. Avenida. Apenas si cruzábamos el charco y nos íbamos a Colonia, pero eso es en Uruguay, así que es exterior.


Una mañana fría de invierno nos encontró a unas cuantas en la puerta de Buquebus para comprar los pasajes. Cómo se llama el barco, a cuántos nudos va, a qué hora sale, cuánto cuesta, cuánto tarda??? Pobre vendedora, ser acosada así por cinco mujeres desesperadas. R, A, Z, N, S, Z, C, Z, Y, K, deletreó una voz tímida a cargo de ese pasaje tan complicado. Korman con K dijo otra. Zareba con Z y B .........Ojala esa pobre e inocente mujer no se haya suicidado esa tarde. Tengo mis dudas.

En fin, quien iba a imaginarlo?? Los mails consistieron en decidir qué llevar de ropa, de comida, sábanas o bolsa de dormir, cámara de fotos, shampoo, bla bla bla. Y allí estábamos, ese sábado a la mañana, listas para irnos. Con Vicky, nos fuimos en taxi hasta Puerto Madero. Vickyyy, ¿¿¿¿no trajiste bolso???? Le pregunté asombrada cuando se subió... si digo que su mochila de tercer grado era más grande que ese bolso, ¿¿me creen?? Bueno, comparado con otros bolsos, como el mío por ejemplo, todos eran chicos. Pasa que Vicky no tiene una madre judía, (no es una critica para Vicky, eh! Que no se malinterprete) pero todos los que tenemos madres y abuelas judías sabemos que un bolsito para tres días nunca es un “bolsito” literalmente, porque siempre hay que estar listo para todas las condiciones climáticas, incluyendo los climas de otros continentes porque... ¡nunca se sabe! Lo mismo con la plata que llevamos para mantenernos. Antes de salir: “Tomá, te doy unos pesitos más por si te quedás con hambre”.


Volviendo al tema que nos compete, allí nos encontró esa mañana de sábado a todas en el hall de Buquebus listas para mostrar los DNI, despachar los bolsos para viajar cómodas, pasar por la aduana, hacer una pequeña fila y subir al San Patricio que unos cincuenta minutos después nos dejaría del otro lado del charco.

El viaje fue rápido y movido pero por suerte se hizo aún más corto mientras veíamos y probábamos en el freeshop todos los perfumes y maquillajes que jamás podremos comprar. Al pisar tierra firme, quizás por la excitación de llegar, o las ganas de bajarse de ese barco, todas corrimos, saltamos y gritamos por la larga pasarela metálica que nos depositaba directamente frente a la cinta con nuestros bolsos. De ahí dos taxis a lo de Vicky: Río Negro y Varela. Si sacamos los hechos de que 1) tomamos dos taxis desde el mismo lugar de partida hasta el mismo lugar de llegada y nos costó uno más caro que el otro. 2) Vicky no tenía la llave de su casa y corrió dos cuadras hasta la casa de su tía para buscar la duplicada..., hasta ahí marchaba todo bien.

No voy a entrar en detalles de lo que fue acomodarse en la casa porque fue sencillo: tiramos los bolsos por ahí, y nuestros cuerpos cayeron desplomados sobre los colchones. Decidir quién dormía en las dos camas también fue fácil: en una Vicky por ser la dueña de la casa, y en la otra (la pegadita al baño) Vani, porque nadie puede ir tantas veces de noche al baño como ella.


Nuestro viaje a Colonia siguió o digamos “empezó” yendo al shopping a cambiar plata y al supermercado... y de paso, a comprar entradas para el recital de No Te Va a Gustar, que nos recomendó un amigo de Vicky. Nadie tenía ganas de ir al recital salvo dos personas, pero como podíamos hacer lo que queríamos, y el precio era la décima parte de lo que nos saldría en Caros Aires, le dimos para adelante.


A todo esto, ya eran como las tres de la tarde, y los estómagos ya crujían como tormenta eléctrica. Nuevamente en el depto y después de debatir largo y tendido qué lugar estaría abierto y cual no a esas horas de la tarde, nos fuimos a un “carrito” a comprar comida chatarra para comer en la casa. La mayoría optó por unas hamburguesas bien grandes y completas, que como buena imitación de Mc. Pato, incluía altísimos porcentajes de colesterol y grasa.


Vale confesar que la carne se veía rara, pero el hambre era más fuerte. Pero no es que había una hamburguesa rara. Eran todas raras. No vamos a criticar su inexistente espesor sino su aspecto crudo y rojizo. Creímos que no estaban del todo cocidas, por lo cual inauguramos la cocina y las pusimos en la plancha. Pasaban los minutos y el hambre era descomunal, también era descomunal el aspecto cada vez más crudo que adquirían esas fetas de carne. “Cuanto más al fuego, más crudo” diría Murphy. Finalmente las probamos y estaban cocidas, pero su estética dejaba mucho que desear, por lo cual llegamos a la conclusión de que no era carne, sino jamón, o algún rejunte barato de “sobras” que no queríamos saber de donde venían. Y así fue nuestro primer almuerzo en el exterior, el primero que nos tenía a todas juntas en una convivencia tan multitudinaria.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El satánico Dr. Zequi (Genio del Dub)

Por cuestiones de cansancio físico, intelectual y espiritual, voy a dedicarle este breve comentario antes de que se hagan las doce y pase a ser mañana. Desde ya dejo planteado que si bien estas palabras que a continuación dedicaré no es todo lo que este muchacho se merece, es lo que, lamentablemente, hoy jueves 18 de septiembre siendo las 23.30 horas, hay. Por otra parte quiero dejar en claro que sé que pasaron cumpleaños desde la última vez que escribí, pero a no entristecerse, no es por otra razón que falta de tiempo o de musas que no le haya dedicado unas palabras. La ventaja de los cumpleaños, si es que realmente es una ventaja, es que se repiten a cada año. Aprovecho de paso para pedirles que, siempre y cuando no sea mucha molestia, empiecen a mandar o sigan mandando textos, que se agradecerán enormemente y muy gentilmente serán subidos en el momento oportuno.

El héroe del día de hoy es, ni más ni menos, que Zequi (también conocido como zequito, eche, abuelo, zequiñooo, etc.). Este vecino de la calle Quito, a la vuelta del Cinemark de Caballito, es un amigo que se supo ganar la confianza y el cariño de todos o casi todos los miembros del grupo. Si hay algo que amerita ser destacado por sobre todas sus demás virtudes es su actitud pacífica y simpática que se ve ratificada por el hecho de que no se le conozca una disputa con nadie, adoptando siempre una actitud humilde y buena onda.

De actitud más bien reservada, es un pibe que prefiere aprender que enseñar, oir que exponer, permanecer sentado que llamar la atención, sonreír que amargarse. Y por esto, y sus ausencias a veces prolongadas, genera un aura de misterio sobre lo que ocurre en su vida y todo lo que lo rodea. De hecho, no sorprende ya que un día sepamos que se encuentra aprendiendo a tocar la batería y un tiempo después estamos viéndolo debutar con su banda "Megamota", luciéndose con unos golpes sincronizados que marcan con precisión el ritmo a seguir.

Entre las cosas que velozmente voy a destacar en esta breve reseña que hago de este gran amigo son: su recordado viaje de un año a Israel (recuérdese que se pronuncia con ere no con erre) y la consiguiente pipa de la paz que se trajo de allá y que en ronda nos la fumamos frente al Buenos Aires Design (no me pregunte el nombre, no lo recuerdo, pero tenía un parecido con la palabra "anguila"); los campamentos en los que participaba como madrij; sus bailoteos en los partidos de fobal, despatarrando al rival que sale a marcarle; la corrección que realizaba a los profesores del colegio cuando leían su apellido; su fanatismo por todo lo que estuviera vinculado con la PC; las llamadas telefónicas diarias que realizara durante los primeros años del secundario a uno de los miembros del grupo, a FerchuM para ser más precisos, quien se encargaba de contabilizar la cantidad de llamados que anualmente recibía de este individuo; su risa graciosa; su fanatismo por Los Fabulosos Cadillacs y, en segundo lugar, el resto de la música en general; sus manos resecas de anciano que siempre fueron objeto de atención, más si se tienen en cuenta sus pulgares mágicos que alcanzan a tocar las muñecas de la misma extremidad.

Anécdotas hay muchas, pero el que escribe está sufriendo severos parpadeos que amenazan su lucidez, por lo que me apresuro a arribar al final. En conclusión, por ser Zequi un gran amigo, le dedicamos este posteo y le deseamos un muy feliz cumpleaños.


Zequi se prepara un panqueque en la última Panquequeada que organizara Tatu, celebrada el 13 de septiembre de 2008. Su rostro denota su eterna alegría y camaradería. Su pulgar hacia arriba lo confirma. En el fondo, Vicky intenta robar cámara fingiendo una actitud "cassual".

sábado, 13 de septiembre de 2008

Vani y su costumbre del opio. Fonema Ye

Seguía cosechando éxitos. Sus textos se vendían como pan caliente, y esa fue la razón por la cual se decidió a hacer cosas más arriesgadas. Pese a los reclamos de historias simples, sin rebusques, Vanina apostó a lo difícil, a lo poco común. Ese mercado al que nadie entra a comprar, ni siquiera a echar un vistazo. Sus logros se lo permitían, y no se iba a quedar con las ganas.
Esta vez, incentivada por la letra "Orozco" de Gieco, escribiría un texto con palabras que tuvieran el fonema ye.
Sin embargo, y sólo por las dudas, decidió que su relato sería breve para ver el modo en que impactaría en su audiencia.


Ya llegaron las vacaciones
por Vanina

Ayer yo estaba sentada en la playa con Yamila, debajo de una sombrilla amarilla. Las dos vestíamos mallas. La mía tenía dibujos a rayas y la de Yamila, yoyos. Como se nos había terminado la yerba, fuimos al mar a darnos un chapuzón. Pero una ola arrastró a Yamila, quien yacía en la orilla llorando.
Fui a pedir ayuda a Yayo que estaba practicando judo en un yate. Entonces, Yayo y yo la llevamos al hospital porque Yamila no paraba de llorar.
El médico de apellido Llanés, le puso una inyección en la rodilla ya que tenía una ampolla. Luego, le colocó un yeso.
Por un tiempo no volvimos a la playa. Fuimos al arroyo en llamas y yeguas y todos juntos cantamos una payada detrás de los yuyos. Pero como comenzó a llover, fuimos a la casa de Yanina. Al llegar, ella no encontraba la llave. Por suerte estaba su madre Yolanda con su yerno jugando a la rayuela, quien nos abrió la puerta y nos invitó a comer un pollo relleno con yemas y mayonesa. De yapa, yogur.

Los Excavadores y el arte patafísico

Tras los cientos miles de pedidos exigiendo que se volviera a publicar algo de la exitosa escritora del blog, la nona Vanina, no me quedó otra opción que comunicarme con ella para acordar al menos una publicación más, y de ese modo aplacar la furia de sus seguidores, que ya habían amenazado con incendiar la internet si no aparecían nuevos relatos.

Recostada en un sofá cómodo, con nubes de humo de opio rodeándola, y bajo un manto de sonidos instrumentales mezcla de música hindú y de Backstreet Boys, me murmuró que tenía el texto nuevo. Confesó que estaba incursionando en el arte de un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo, llamado patafísica. Explicó que se basa en el principio de la unidad de los opuestos, y se vuelve un medio de descripción de un universo complementario, constituído de excepciones. "Todo es anormalidad, me indicó mientras sostenía una copa con Dr. Lemon y media frambuesa flotando en su interior, donde la regla es la excepción de la excepción. La regla es lo extraordinario, y eso explica y justifica la existencia de la anormalidad".

Le sonreí. No pude hacer más que eso. Me dio un par de explicaciones más como que la patafísica naturaliza lo extraño, elogia a la curiosidad y se dedica al estudio del detalle. Incorpora el humor y el horror: lo hace a través de la parodia del género, la hipérbole, la persistencia, las conductas indecorosas e irrelevantes (conductas que no son ejemplares), personajes obsesivos, raros, que cumplen funciones raras. Y rematando su explicación me dijo: "Es una mirada esperpéntica, deforma el panorama hasta poder espejar la horma social que nos deforma a nosotros mismos", e inmediatamente se durmió. Sobre la mesa yacía un manuscrito manchado con sopa de matzá. Asumí que era el pedido que le hiciera vía telefónica. A continuación el relato patafísico de Vanina.



Los excavadores

por Vanina


He tenido y tengo siempre la posibilidad de mantener relaciones muy interesantes con esos excavadores profesionales que se encuentran en todas partes.

Según nuestras observaciones, un excavador (en latín excavaditus) no es un asqueroso, sucio, inmundo y repulsivo espécimen, como lo afirma la opinión común, sino que es un ser con hábitos especiales y que sin lugar a dudas se adaptaría perfectamente sino se lo tratara de manera despectiva y repugnante.

Pueden vivir en una gran variedad de ambientes, pero su hábitat más usual son los autos, colectivos, trenes, subtes. Siempre trata de excavar disimuladamente sin que se lo vea pero igualmente sabe que todos los que los rodean lo están mirando en forma asquerosa y nauseabunda, cuyas arcadas aumentan a medida que la excavación es más honda y prolongada.

Sus costumbres son singulares, entre la que se destaca su gran oficio de artesano ya que el excavador es muy ágil con sus manos. Suele hacer bolitas de diferentes tamaños (dependiendo de la magnitud de la excavación) con la materia prima que obtienen, luego de llevar su dedo (en general el índice) hacia su orifico nasal. El color del fruto obtenido pertenece a la gama de los verdes, variando entre el más claro y el más oscuro dependiendo si el espécimen se encuentre o no con un estado gripal. Esto también determina el estado de agregación de lo excavado, que puede consistir en una gran solidez o ser terriblemente líquido. En ese caso, se necesitará la ayuda de un pañuelo o alguna otra superficie suave.

Existen dos clases de excavaditus: por un lado, los que disfrutan haciendo gran cantidad de artesanías con sus dedos, girándolos en círculo para darle al producto en plena elaboración, la forma de una bolita, y por el otro, los que excavan y no realizan un largo proceso artesanal, desasiéndose de lo encontrado rápidamente con la ayuda de su pantalón o de su butaca (en el caso de que estén sentados en un medio de transporte).

El principal fin de un excavador es construir una relación más cercana y amistosa con el órgano mayor de su sistema nervioso, el cerebro, la cual será más fuerte cuanta mayor sea la profundidad que alcance con su dedo índice.

Esta especie se sitúa entre las más numerosas ya que no existe ningún ser que alguna vez no haya practicado una excavación. De esta forma su reproducción aumenta día a día, siendo su extinción prácticamente imposible.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Lo llaman tori, tori, tori tó, toritó, es el coche de Ernesto-ó

Las voces invisibles comentan que en determinadas noches oscuras del año se escucha bravear por las calles porteñas a un ser mitológico, alma de toro domesticado y cuerpo de automóvil indómito. Pocos son los que se atreven a acercarse a las ventanas al sentir su bramido, mezcla de bufido y ronroneo, razón por la cual son contados con los dedos de un manco los que conocen las apariencias de esta máquina brutal parida del mismísimo infierno de las llamas de un horno de fábrica automotriz. Sin embargo, sería tan injusto negar su legendario andar a este ser/cosa por su nacimiento vulgar del mismo modo que lo sería negar a Beethoven, Mozart y Pichuco su condición de magos de la música sólo por haber tenido una madre que los parió.

Cierto es que algunos pueden ver en el auto de Ernest, el ruso Salzman, un mero Renault 21 Nevada sucio y destartalado, pero eso es justamente lo que pretende con su imagen, engañar a los ávidos de realidad, a los obtusos de mente que se jactan de sabedores y se niegan a conocer los secretos del alma de lo que los rodea, además de cometer el absurdo de justificar sus posturas con palabras y frases socialmente preestablecidas por otros tantos imbéciles negadores de lo que a veces no es tan factible que los ojos adviertan, al decir "Eso es mentira" o "Salí de tu mundo de fantasía, pelotudo".

Sin embargo, no caben dudas que aquellos que lo menosprecian nunca merecerán dar un paseo en la tan mentada fiera motriz, condenándose de por vida a viajes de comodidad, facha y poca emoción, en autos como minicoopers, fords ka, corsas y twingos.

En la vereda de enfrente, nos encontramos los que nos negamos a caer en meras decodificaciones de lo que los sentidos captan, y somos en consecuencia aquellos que no podemos dejar de apreciar al Torito, incuestionable rey de las calles que conducen de Caballito a Flores y viceversa, tal como debería entendérselo. Sabemos que no es un auto cualquiera, ni es el auto fantástico, pero tiene una magia adrenalínica y un respeto por sus viajeros que son custodiados desde que entran hasta el momento en que salen, e inclusive un tiempo después, guiados por un aura que el vehículo otorga a los que ve como amigos.

Si bien, como dijimos, su origen fue una línea de montaje de vaya uno a saber qué país subdesarrollado, el Torito se formó y educó a través de las hábiles manos del conductor designado (que se embriagaba de todos modos), Ernest. Su manejo precoz, al sacar el registro de conducir, generó los primeros intentos de doma del vehículo, que embravecido se retobaba y apagaba el motor, o encorvaba su chasis en cada badén y lomada de burro que apareciera en el camino. Inclusive, hay quienes comentan haberlo visto participar junto a su conductor en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, precisamente en doma, pese al buen nivel folklórico del hábil guitarrista Ernesto. Pero nada de esto consta en nuestros registros, y nos genera incluso ciertas sospechas, dado que al preguntársele al Ruso en plena visita a la Expo Vinos y Bodegas 07, sobre la veracidad de todo esto, su respuesta nos dejó sin aliento (en todo sentido): "¿Festival de Jesús María? No, si yo no estoy ni bautizado... A ver, sí, sí, ese, llename la copa con ese Malbec...".

El Torito nunca fue un rodado metrosexual, sino más bien todo lo contrario. Su imagen nunca llamó la atención sino por su cercanía a la destrucción absoluta. Con el vidrio astillado y amenazando constantemente con quebrarse de manera definitiva, sin el espejito de la derecha, con los cinturones de seguridad sin poder sujetarse a ningún lado, la bola de la palanca de cambios rodando por el interior del vehículo, la puerta del conductor sin posibilidad alguna de ser abierta, y las demás rogando que se mantengan cerradas, fueron y son algunos de los rasgos distintivos de esta bestia del asfalto y el empedrado porteño.

Su andar sostuvo deportistas, ebrios, enamorados, conquistadores de la noche y hombres románticos con sus manos vacías; escuchó cánticos alentándolo, súplicas para que no se quedara a mitad de camino, pedidos de coima de algún policía avivado (recuérdese la mala suerte del amigo Salzman en este asunto), y en alguna época hasta llegó a escuchar música de pasacassette, pero ya no quedan ni recuerdos de aquellos tiempos.

El auto que, según la encuesta de unas semanas atrás, eligió el Grupo para las salidas, no deja de ser, al igual que el quincho de los melli, o la casa de los superpanqueques de la abuela de Tatu, o el bulo del Ruso, o la casita con molino en Chapadmalal de Bacacay, o el cd con la discografía de Paco de Lucía del Siena, algunos de los tantos íconos que representan al grupo, y que si no están se los extraña. El Torito, por ser auto, es una cosa, pero también es un conjunto de historias, de anécdotas, de vivencias. Concentra entre sus cinco puertas alegrías, tristezas, temores y juerga alocada. Es un símbolo de la unión y la amistad, de un viaje hacia una noche que tal vez nunca exista en donde lo más vil y payasezco de la sociedad se quede con las manos vacías, mientras que a los Hombres Sensibles se les cumplen los sueños que siempre reiteran cada vez que pasa un tren.

Por todo esto, el Torito, guardián de las esperanzas, monstruo de fierro que protege las noches de truco, los chivos asados y los acercamientos a los bailongos de la ciudad, dándonos siempre la cachetada griguoliana antes de entrar a la cancha, es mucho más que un medio de transporte, es un compañero.

martes, 2 de septiembre de 2008

Los juguetes de papá y mamá

Siempre lo dije: el arte aflora por doquier. Está en todas partes. El asunto que a muchos les cuesta entender es que nosotros somos arte. Es decir, ya no solo estamos imbuidos en él, sino que nos movemos, nos vestimos, nos pensamos, siempre dentro de una corriente artística.

Y como es de esperarse, dado que estamos siempre en constante contacto con el dibujo, la pintura, la música, las palabras, el movimiento, la escultura, la actuación, nos convertimos irremediablemente en creadores, soñadores, mentirosos con estilo o sin estilo, en artistas por naturaleza.

Algo de todo esto debió ocurrirle a la nona de renombre, Vanina, quien en un arrebato de inspiración, que algunos siniestros acusan que se debió a un trabajo práctico que debía presentar para una materia de la facultad, sacó a relucir sus dotes literarios y dio a luz el relato que a continuación se transcribe.

Lo bueno de todo esto es que de a poco, casi pidiendo permiso, nos vamos mostrando en nuestra condición de artistas. En general no es sencillo. Ser artista implica compartir el alma, y no todos están dispuestos a afrontar ese reto. Un aplauso a Vani que se animó a brindar una parte de su faceta no tan conocida.



LOS JUGUETES DE PAPA Y MAMA

por Vanina


Martina vivía con sus padres en Barrio Norte. Era una niña muy hermosa con enormes ojos verdes y una cabellera rubia y lacia que se asemejaba a la de su muñeca barbie, con quien dormía todas las noches y a la que siempre llevaba a todas partes.

Martina estaba en cuarto grado del colegio “Saint George” al que sus padres la enviaron por el prestigio y la disciplina que representaba dicha institución. Martina era una chica muy estudiosa y un poco tímida, pero en ocasiones tenía algunos ataques de rebeldía que la llevaban a destruir todo aquello que encontraba en su camino. En la escuela ya había roto dos computadoras y una ventana. Eran ataques de furia y rencor que le carcomían la piel y la llevaban a actuar impulsivamente, deshaciéndose de todo lo que tuviera a su alcance. Y lo más extraño era que esos momentos de cólera nunca eran previsibles, puesto que la tranquilidad que gozaba la mayor parte del tiempo esta adorable niñita, no tenía ningún tipo de relación con esos arranques malvados y destructivos que en ocasiones se le adjudicaban. Lo que sucedía en esos irascibles enojos, que iban acompañados por gran cantidad de muecas que hacía con su cara, era algo similar a una transformación ya que parecía ponerse de repente en la piel de “Rambo” o “Terminator". Era cómo si en esos momentos recordaba algo que la había enfurecido y que la llevaban a actuar de esa manera.

Todavía hoy recuerdo ese episodio en el que Martina estaba sentada en la sala de computación con su mirada pérdida como si tratara de alcanzar con sus grandes ojos verdes un solitario y recóndito horizonte, cuando de pronto tomó el paraguas de la maestra René y rompió los monitores de dos computadoras. Con la ventana sucedió algo parecido. Martina estaba sentada en el aula callada y copiando las multiplicaciones que René estaba explicando, cuando de repente se levantó muy rápidamente, tomó el borrador que se encontraba junto al pizarrón y lo golpeó contra la ventana, rompiéndola en trece pedazos. En ambas ocasiones la directora había llamado a sus padres para comunicarles que Martina había sido castigada con dos días de suspensión por los disturbios y destrucciones que había realizado en la escuela. Además, la directora les aconsejó a los padres que conversaran con Martina porque si continuaba con dichas actitudes, iba a ser expulsada del establecimiento.

Sin embargo, los padres de la niña no entendían la forma de actuar de su hermosa, estudiosa y tranquila hija querida, como siempre la definían. Hablaron con ella y le explicaron que no tenía que romper más cosas porque costaban mucho dinero y además la directora se iba a volver a enojar y la expulsaría. Finalmente, Martina regresó a la escuela luego de sus dos días de suspensión. Ese era el último día de clases y Martina se comportó correctamente, tras la advertencia de sus padres.

Martina regresó a su casa dispuesta a disfrutar de unas magníficas vacaciones, pero sobre todo de una feliz y divertida Navidad, que no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que ese año sería inolvidable.

Martina era una niña muy malcriada, tal vez por ser hija única. Siempre le daban todos los gustos. Pero en lo que más la complacían sus padres era en la enorme cantidad de juguetes que le regalaban. A tal punto que la niña tenía especialmente designado un cuarto donde sólo guardaba todo lo que sus generosos padres le obsequiaban, sobre todo en Navidad.

En esa lluviosa pero muy calurosa mañana de Navidad, el alto y decorado árbol estaba rodeado de regalos de diferentes tamaños envueltos en brillosos y coloridos papeles que llamaron la atención de Martina, quien sin ningún tipo de preámbulos comenzó a abrir desaforadamente cada uno de los obsequios. Al abrir el primero, se encontró con un juego que consistía en armar crucigramas en el menor tiempo posible. El segundo era una muñeca que caminaba sola, el tercero consistía en un tranvía que hacía el sonido “chucu chucu”. Y así sucesivamente continuó despellejando los regalos con todas sus fuerzas y hasta con una actitud semejante a la de sus ataques en la escuela, ya que lo hacía con gran furia, en forma desesperada, exasperada, como si nunca hubiera recibido un obsequio. Cuando llegó al quinto presente, Martina se sentía exhausta, sofocada, le faltaba el aire.

Ahora que me pongo a recordar esa mañana de Navidad, pienso en cómo nadie se dio cuenta de lo que estaba por acontecer, de la catástrofe venidera, que anunciaba su triste y determinante final. ¡Ah!, sí, ahora que lo pienso una de las feas y antipáticas tías de Martina que miraba anonadada la pasión con que la niña devoraba cada uno de esos envoltorios, le aconsejó a su madre que le trajera un vaso de agua porque la notaba sedienta y agotada. Pero la madre de Martina afirmó que se debía a la infinita sorpresa y alegría que corría por la venas de su niña debido a todos los regalos que tenía frente a ella y con los que pronto se pondría a jugar.

Martina siguió y siguió maravillándose con todo lo que descubría dentro de los paquetes, hasta que llegó al último. Era el número trece. Martina comenzó a sentir un intenso ardor en su cara, la cual experimentó todos lo colores del arco iris. Su cuerpo nadaba en sudor, sus enormes ojos verdes se achicaban cada vez más, su pelo rubio se oscurecía lentamente.

Martina se acostó debajo del árbol rodeada de todos sus juguetes y cerró los ojos. La madre dijo con una voz dulce y feliz por la alegría de su hija: ¡Pobrecita!… ¡Parece que la emoción la dejó de cama!

Me acerqué lentamente a Martina, temiendo lo peor, rezando en mi interior para que lo que estaba a punto de descubrir no sucediera. Pero ya nada se podía hacer.

Martina se hallaba acostada con sus manos cruzadas a la altura de su cintura, rodeada de flores y acompañada por sus trece familiares, que ni en el día de su entierro dejaron de obsequiarle unos hermosos y divertidos juguetes.

lunes, 25 de agosto de 2008

Y nació nomás...

En plena clase de Contratos Administrativos, una materia por demás interesantísima, FerchuM, que no podía parar de bostezar, sintió como si alguien le jalara del saco. Rogó que no fuera otra vez el duende mágico de la clase anterior porque ello implicaba que se habría quedado dormido otra vez y, en consecuencia, si el profesor lo advertía, podría tomarle de punto. Y a la altura de la carrera en que este miembro del grupo se halla, ya no es conveniente ser el hazme reír de la cursada.
Afortunadamente, advirtió que el tironeo no se debía a ningún duendecillo, ni a que se hubiese enganchado el saco en ningún clavo salido, sino al celular que guardaba en el bolsillo interno del ambo. Con la misma discreción que una jirafa por la calle Florida, sacó su celular y sin tapujo alguno, osó leer el mensaje. El sms provenía del celular de Teseo, y la frase era corta pero contundente: "Nació mi sobrino".
Por un momento, FerchuM pensó la posibilidad de interrumpir al profesor con un llamado de felicitación al nuevo tío del grupo, pero prefirió por cuestiones de diplomacia esperar a que terminara la clase, que no faltaba mucho.
Una vez afuera, arremetió contra el tío con preguntas incisivas con el fin de dejarlo mal parado:

-¿Cuánto?
-¿Cuánto qué?
-¿Cuánto pesa?
-Dos kilos novecientos. No nació tan grande...
(...)
-¿Dónde está?
-En el Otamendi.
Teseo contestaba una y cada una de las preguntas, demostrando que era un buen tío. A veces la baba le impedía hablar rápido y la emoción violenta de la noticia todavía se le notaba en el timbre de la voz. No miente quien les relata si les dice que Teseo se tomó el atrevimiento de mencionar la palabra "nursery" demostrando un manejo preciso del vocabulario que gira en torno a los recién nacidos. De más está aclarar que FerchuM quiso aplaudirlo, pero con el celular en la mano, la acción se le complicó bastante.
Finalmente, lo felicitó nuevamente y le prometió ir a visitarlo al día siguiente alrededor de las 18 horas (Invitación que se extiende a toda aquella persona que esté interesada y lea este posteo antes del día martes 26 de agosto de 2008, 18 hs.).

Si bien se hablan de muchos mitos que giran en torno a este nacimiento, no van a reproducirse hasta no haber sido confirmados. Pero como nos debemos a nuestro público y siempre estamos avanzados, gracias a las velocidades que se manejan hoy en día debido a las altas tecnologías con las que vivimos, hemos podido conseguir una imagen del pequeño Joaquín, quien cartéandose un ancho de basto, recitó unos tangos, y luego permitió la sesión fotográfica. No puede dejar de advertirse el gran parecido que tiene a su tío.

El blog le da las felicitaciones a toda la familia de Teseo y promete que con el correr de los tiempos todos los miembros del grupo malcriarán al pequeño Joaquín, sin excepción. De modo que, por favor, no comprometan al personal.


El pequeño Joaquín sonríe ante la cámara y luego recita unos versos en latín para ganarse el cariño y el respeto de su tío Teseo. Se comenta que ya hizo una lista de cosas que quiere que éste le traiga de París, principalmente boinas, vinos tintos y unos fiambres. Vas por el buen camino, pequeño saltamontes.

jueves, 21 de agosto de 2008

Las Crónicas de Cuyo: Cometas en San Juan

Falto de ideas o tal vez con demasiadas pero todas muy teñidas de cargas emocionales diversas, me hallaba sumido en gran preocupación, observando el blog del grupo, que tan fructífero fue en su corta vida, y sin embargo, ahora reposaba silencioso en una esquina de la web. Cada día, tarde y noche rogaba por un milagro, una señal, un algo que me permitiera resucitarlo de la pachorra clásica del escritor berreta y fanático de la vagancia. Fue entonces cuando golpearon a la puerta de mi despacho.
Al abrir la puerta quedé cara a cara con Teseo. Miraba hacia abajo como lo hace el hijo que se manda una macana, se da cuenta y después tiene que rendirle cuentas a los padres. Le pregunté si le pasaba algo, y balbuceando palabras inentendibles me extendió un sobre.
Se lo agradecí y prometí analizar lo que había en su interior. Me miró a los ojos, me gritó “conchudo” y se fue corriendo. A veces es difícil entender las acciones de Teseo.
En el interior del sobre reposaba la salvación del blog, el primer texto que no era de la autoría del administrador. ¡Y estaba firmado no por un miembro del grupo, sino por dos!

A continuación, la transcripción del manuscrito que contenía la siniestra letra de Teseo:
.
Entre las muchas y ya por todos conocidas “anécdotas de Cuyo”, ha habido una especial, que merece, per se, un posteo: el pedido de cometa que la policía de Calingasta efectuó a los tres aventureros. A continuación, el Ruso Salzman y Teseo ofrecen una narración de la misma, adelantando que todo lo dicho es fiel reflejo de lo sucedido.

Los tres viajeros estaban saliendo de la localidad de Barreal, al oeste de San Juan, después de pasar tres días excelentes, con buen tiempo, muy lindos paisajes, excursiones muy interesantes, cenas abundantes de la mano del Ruso, e incluso la experiencia de estar al filo de la muerte (según Ferchum y Salzman). Teseo, fiel a la profunda religiosidad y arrebato místico que experimentó durante el periplo cuyano, repetía sin cesar la frase “dei nobiscum sunt”, que significa “los dioses están con nosotros”. El Ruso, por su parte, se ufanaba (sin evocar los cielos ni las deidades inmortales) diciendo “estamos como queremos”. Ferchum, por su parte, estaba como quería (lo cual supone que quería estar mucho tiempo en el baño), y fotografiaba y filmaba todo aquello que podía.

Pues bien, regresando de aquella estadía, los muchachos viajaban rumbo a Valle Fértil. Una mañana soleada, calurosa, la ruta vacía. El Ruso Salzman manejaba, Bach acompañaba con su célebre “air” desde el reparado estéreo. Teseo iba en el asiento trasero. A esa altura, la policía ya los había parado por lo menos tres veces, todo había salido siempre bien, y el dueño del auto ya no sufría taquicardia cada vez que un uniformado se acercaba al coche. Con estos buenos augurios, circulando por el departamento de Calingasta, la policía detiene al Duna.

Como rutina, pide los papeles, licencia para conducir, tarjeta verde, seguro. Observa que la tarjeta está vencida, que el conductor no es el titular de ella, y refiere no poder leer con claridad el nombre inserto en la misma, por lo cual amenaza rápidamente con retener el auto, ya que “no van a poder seguir circulando con la tarjeta así”. Teseo le acerca un permiso de conducción sellado por Escribano Público, en el cual, sin embargo, no figura el Ruso. Un destello monetario brilla en los ojos del oficial, que se retira hacia una garita, pidiendo que lo acompañe el conductor. Ferchum, mientras tanto, buscaba espacio para vaciar su vejiga sin hacer mucho barullo, pero lamentablemente tuvo que conformarse con una roca.

Mientras Ferchum y Teseo esperaban en el auto, el Ruso estaba en la garita con el oficial inquisidor que los había detenido, sosteniendo la siguiente conversación:
Policía: “¿Sabías que no estás autorizado a conducir? Te vamos a tener que sacar el auto…”
Ruso: “Pero si mi amigo está autorizado, él estando presente me autoriza… ¿no puede seguir conduciendo él?”
P: “Y no… porque la cédula está vencida…”
R: “Pero nosotros teníamos entendido que podíamos, y de última él estando presente...” (el ruso es interrumpido)
P: “Mirá… acá es así, si no tenés la cédula no podés conducir, aparte, la cédula de tu amigo está vencida… llamámelo a tu amigo”.

Ferchum y Teseo esperaban, esperaban...hasta que de pronto el Ruso, medio nervioso, se acerca y requiere la presencia de su amigo argentino pero griego por apodo. Éste se acerca, nuevamente con el corazón galopante, ingresa a la garita y participa, con el oficial, de la conversación que a continuación se reproduce:
Teseo: “Sí, oficial, me dijo mi amigo que necesita hablar conmigo”.
Policía: “Sí, porque vos tenés la tarjeta verde vencida, ¿viste?”
T: “Sí, lo sé, pero estoy autorizado por ante Escribano Público para manejar...”
P: “Claro, pero lo que pasa es que este auto es un bien ganancial...”
T: “Sí, yo ya sé que es un bien ganancial...”
P: “Claro, eso quiere decir que esta tarjeta no vence para tu papá y para tu mamá, pero para los demás sí. Entonces, cuando tu papá y tu mamá se separan, se abre la sucesión (se ve que para el uniformado en cuestión que los padres se separaran equivalía a la muerte) y ahí deciden si quieren vendértelo, dárselo a alguien o qué hacer. Igual vos, este Martín, Jimena y Juan Manuel pueden manejar, pero el vago (señalando al Ruso) no. Así que yo te sugiero que el vago maneje, pero cuando se acerquen a un paso, lo agarrés vos al auto, ¿no?”
T: “Está bien, sí, haremos eso, lo manejamos los dos, pero cuando veamos que hay control policial, lo manejo yo”
P: “Sí, pero...a ver, peráme un segundo...”
Durante su discurso vago y contradictorio el policía llena un papel rosa, pregunta al Ruso sus datos y escribe algo. “Te vamos a tener que hacer una atención porque vos no podés andar en el auto”.

El oficial sale de la garita, Teseo y el Ruso se miran, esperan, no hablan pero saben que están pensando lo mismo. Al rato vuelve el policía con el papel rosa y le pide al Ruso que lo firme, manifestando su dirección y demás datos.
El Ruso, ya experimentado en firmar “actas de constatación” (como la que firmó en Córdoba por no tener encendidas las luces bajas), hace lo propio con el nuevo documento. Luego, esperando que el policía le comente que podía ser culpado por reincidente, pregunta:
Ruso: “¿Y ahora qué tenemos que hacer?”
P: “Mirá, te hice una multa por andar sin cinturón de seguridad, porque si hacía lo que hay que hacer cuando maneja alguien no autorizado, te tenía que retener el auto y llevarlo hasta Barreal, y lo tenías que ir a buscar ahí...”
En ese instante, lo único que pasó por la cabeza del ingenuo creyente en la justicia fue:
R: “Pero yo andaba con el cinturón puesto...”
El Ruso inocentemente pensó que el tipo le estaba haciendo un favor, hasta que leyó que no era un acta de constatación, sino una infracción… había que pagar… con lo cual, medio resignado, preguntó:
R: “Y pero… ¿cuánto seria la multa?”
P: “Y...a ver, se mide en litros de nasta, ¿viste? Son cincuenta litros de nasta, esta multa. A ver, decíme, Pantera, ¿cuánto está el litro de nasta...?”
Oficial Pantera: “Y...creo que 3,25, má’ o meno’”
P: “Tonce, esto da...serían...”
Teseo: “Alrededor de 150 pesos...”
P: “Y… si no te tenía que sacar el auto...”
El Ruso, francamente desconcertado, sin saber si agradecer o sacarle el arma al policía y matarlos a todos a tiros, estuvo a punto de preguntar: “¿Y no me podía hacer una multa mas barata…?” Recordó que la de la luz baja ya la tenía, y que quizás la multa por andar alcoholizado o por superar la velocidad máxima eran incluso más caras.
Rápidamente sintió vergüenza de sí mismo por tal pensamiento: “¿Podés ser tan boludo? Mirá si estos cabezas con armas nos van a estar haciendo un favor…”; entendió que los tenían donde querían, que para la ley los tres amigos eran inocentes hasta que él firmó la infracción… ese policía los había condenado.
T: “¿Entonces tenemos que ir a pagar? ¿Y cómo pagamos? ¿Nos dan la boleta acá? ¿No tenemos que ir a defendernos o algo?”
P (al Ruso): “Claro, tonce, vos tené que ir al Juzgado, pa’ defenderte, y ahí te van a dar para pagar. Esto es así: el 50% va para Rentas de San Juan, y el otro 50 va para la policía de San Juan” –Nuevamente le brillaron los ojos. “Así que en el Juzgado te van a dar dos boletas, pagás las dos y listo... El asunto es que si no lo pagás, no vas a poder salir de la provincia, ¿viste?...”
R: “Está bien, nosotros vamos a ir al Juzgado cuando corresponda, y vamos a pagar, entonces...”
El Ruso y Teseo se miraron cómplices… todo estaba dicho.
P: “Bueno, pero fijáte que tenés que ir antes de salir de San Juan, porque si te para la policía no vas a poder salir...”
T: “Bueno, está, vamos a ir el martes al Juzgado, vamos a volver de Valle Fértil y vamos al Juzgado y pagamos. Listo, entonces, ¿no...?”
P: “Sí, bueno, pero no dejés de ir, ¡eh! Mirá que yo esto lo informo...y si te paran de vuelta...”
R: “Sí, quédese tranquilo, nosotros vamos al Juzgado y resolvemos el asunto”.
T: “Sí, vamos a hacer eso, vamos a Calingasta y pagamos. Listo, entonces”

Los muchachos se retiraron en silencio, mirando el suelo, y ya cerca del coche Teseo le preguntó al Ruso si estaba pensando lo mismo que él. Entrados en el auto, contándole a Ferchum lo sucedido, coincidieron: les habían pedido una coima. Lisa y llanamente, hasta le habían puesto precio: 75 manguitos.

Se quedaron hablando del asunto un rato, medio preocupados, bastante calientes, sobre todo, con las bolas infladas. Alguno se olvidó antes que otro, pero en definitiva la preocupación duró tanto como llegar a San Juan capital y comprar un baldecito con un litro de aceitunas verdes. Ahí sí que fue asunto resuelto.

Finalmente, en los días subsiguientes, salieron de San Juan dos veces, y en ninguna de ellas los paró nadie. Obviamente que no comparecieron ante el Juzgado, lo cual motivó humoradas relativas al carácter de prófugo de la justicia sanjuanina del Ruso, y demás comentarios. Cuando llegue, si llega, la multa al domicilio del Ruso, una imagen escaneada de la misma aparecerá en este blog, como prueba de que el famoso timbero del barrio de Flores no sólo es prófugo de la Justicia sino también deudor del Fisco sanjuanino.

Para terminar, este posteo va dedicado a nuestros policías, expertos en el arte de arruinar viajes, joder al pedo, romper las bolas cuando deberían protegernos, proteger a los que deberían controlar y pedir contribuciones para campañas por los animales sueltos sin expedir un bono.
...

El Ruso Salzman, infractor por naturaleza, muestra con despiadada alegría sus dos trofeos de ruta, la advertencia cordobesa por un lado y la infracción expedida por la bondadosa policía de Calingasta por el otro. "Con estas mierdas rositas no me van a amedrentar" bramó mientras con sus dedos sobre la boca hacía pedorreta a los canas.

martes, 12 de agosto de 2008

Las Crónicas de Cuyo: El Valle de la Luna, el Talampaya y la sarna


El viaje a la ciudad de Valle Fértil, provincia de San Juan, que tenía por objeto conocer el célebre Valle de la Luna y Talampaya, había remontado increíblemente luego del trágico reclamo de coima de la policía de la región de Calingasta, al salir de Barreal, motivo de otro posteo. Al pasar por la ciudad de San Juan, ya había existido una premisa de que los vientos volvían a soplar a favor de los viajeros al encontrar en un puestito al costado de la ruta que una docena de empanadas de carne costaba diez pesos. Siguió con una maravillosa compra de un kilo de aceitunas verdes carnosas que deleitaron a los muchachos a lo largo de lo que duró el resto del viaje y finalizó en la llegada a Valle Fértil y descubrimiento de un camping en construcción y completamente vacío, en donde poner la carpa costaba diez pesos por noche y nada más. Era el camping del Sr. Morales. Para que el lector se dé una idea de lo maravilloso que era, este camping contaba con electricidad, árboles en etapa de crecimiento, baño compartido con la familia del Sr. Morales, canilla y mucho pasto. Por otra parte, estacar era casi una sensación orgásmica, dado que la estaca se sumergía en la tierra sin preocupaciones, sin pedir permiso a señoras piedras, ni a base de esfuerzos y golpes de piedras. Simplemente se deslizaba hacia el centro de la Tierra. El dueño del camping, a su vez, se ofreció para lo que necesitáramos y con una cordialidad y humildad envidiable depositó en nosotros su confianza y afecto. Esta actitud bondadosa y generosa logró que los porteños de buena cepa, eternamente agradecidos por el trato recibido, le obsequiaran al finalizar su estadía en el camping una botella de Cabernet Sauvignon.
Retomando, los muchachos habían decidido no perder demasiado tiempo, dado que acababan de entrar en una etapa del viaje de carácter vertiginosa, donde la angustia del final de la travesía ya se comenzaba a sentir, y acordaron que al día siguiente viajarían temprano hacia los parques nacional y provincial. Sabían que para despertarse no iban a necesitar de despertadores ni ayudas de alarma de celular. El frío de las primeras horas de la mañana, el más cruel que FerchuM lograra recordar, los despertaría a tiempo. Y así ocurrió.
Fue precisamente luego de haber desayunado, en plena pugna psicológica para ver quién sería el primero en ofrecerse a lavar los utensilios bajo el agua fría de una canilla cercana, que el Ruso encontró el detalle que lo salvaría de cualquier intento mandón: unas marcas en sus manos que, según confesó, generaba picazón. Su diagnóstico fue contundente: sarna. De más está decir que inmediatamente salieron a relucir los chistes fáciles de Teseo como “sarna con gusto no pica” y similares, los cuales no alegraron en lo más mínimo al consternado Ernesto. FerchuM que se paseaba contento con su cámara de fotos reflex canon, último chiche que había surgido en el mercado, se vio más que desilusionado cuando el poco fotogénico Salzman, luego de pedirle que le sacara una foto, le indicó que lo hiciera únicamente de sus manos, y con zoom incluido. Las razones de su petición giraban en la intención de cerciorarse de la existencia de la bacteria de la sarna en sus manos, y todo indicaba que la visita al médico era inminente.
Efectivamente, pese a que la idea era rumbear hacia el parque provincial Ischigualasto y al parque Nacional Talampaya a las nueve de la mañana como a más tardar, las demoras en el hospital produjeron un atraso de una hora, y por lo tanto, lo que habían ganado de tiempo al salir velozmente del camping, lo habían perdido en la dulce espera a que el Ruso fuera atendido. Afortunadamente, los conocimientos del cuasi doctor Salzman permitieron realizar los contactos internos en el hospital de Valle Fértil y fue atendido a una brevedad insólita en comparación a lo que se está acostumbrado a esperar para ser atendido en un hospital/sanatorio cualquiera.
En la espera, Ernest le contó al enfermero con el que dialogara a fin de conseguir el privilegio en la guardia que se encontraba parando en el camping de Morales.
-Ah, del gordo puto… Ojo con ese que dicen que se mete en la carpa de los chicos -dijo riendo, y a continuación agregó:- No, es un tipazo, un tipazo, decile que dije que es un gordo puto, ¡eh!
La médica de turno, en un diagnóstico criticable manifestó que se trataba de una alergia e hizo entrega de la medicación que consideró pertinente y una receta para una crema dermatológica. Con eso, pese a no coincidir con el diagnóstico, Ernest se quedó tranquilo, y pudieron seguir el viaje.
No se sabe a ciencia cierta qué medicación se le suministró al querido Ruso, pero lo cierto es que el recorrido dentro del Parque Provincial Ischigualasto, también conocido como el Valle de la Luna, lo hizo en un preocupante letargo del que únicamente salía al solo efecto de ver la parada en cuestión: el gusano, el valle pintado, el campo de bochas, el submarino. FerchuM y Teseo, por su parte, se encargaban de registrar por todo tipo de medio (fotográfico o audiovisual), lo que sus ojos veían.
Al finalizar el recorrido por Ischigualasto viajaron al parque contiguo, el Parque Nacional Talampaya. Llegar no fue sencillo. Existe una gran distancia entre la entrada al parque y la Administración del mismo, desde donde salen las excursiones. En una casilla previa les cobraron el acceso al parque que por ser estudiantes les costó $4, y luego se dirigieron a contratar las excursiones que ofrecen a los turistas. Si bien existen varias opciones, el monto mínimo era el paquete de $25 que incluía dos paradas, le seguía el de $45 que incluía cuatro paradas y finalmente el de $70, que además de las cuatro paradas incluía una caminata. Debido al horario en que arribaron los agotados aventureros y la escasez monetaria, resolvieron aceptar la excursión de $25, y alrededor de una hora después eran los únicos que habían contratado la excursión, teniendo un guía exclusivo para preguntarle lo que quisieran. Las paradas que realizaron fueron dos. Por un lado conocieron el Jardín Botánico, donde pudieron ver la vegetación que predomina en el parque, la chimenea, que es un efecto que la erosión produjo en las rocas milenarias, permitiendo que la retractación de sonido desde dicho lugar genere un eco capaz de oírse hasta cuatro veces, y por otra parte, conocieron la parada conocida como las catedrales góticas, en donde Teseo, en un arrebato religioso, arrodillóse de espaldas a la magnífica forma y unió las palmas de sus manos, tal como puede apreciarse en la imagen que este blog se ha encargado de difundir. Se desconoce si realizó plegarias o súplicas o si simplemente agradeció. Solo es seguro que no pidió perdón.
La vuelta a Valle Fértil fue lo más adrenalínico de la jornada. El día había pasado a un ritmo pavoroso, el mediodía había sido superado gracias a un par de sándwiches de atún y las aceitunas de San Juan capital, y ya el sol comenzaba a caer. Pronto los viajeros se enfrentarían nuevamente a la ruta oscura y por qué no a algún que otro chivo endiablado. Pero no fue eso lo que mayor julepe les diera sino el comentario tranquilo de Teseo, estando al volante: “Che, no sabía que íbamos a hacer tantos kilómetros, y miren la aguja de la nafta, está por alcanzar el cero”. Quince minutos después de estas palabras recién estaban pasando la entrada al Parque Nacional Talampaya. De manera que quedaban aún unos cuántos kilómetros por delante, y la casi certeza de que no encontrarían surtidores sino recién en Valle Fértil.
Apagaron la radio para evitar el consumo de la batería, redujeron la velocidad a 80 kms/h y cruzaron los dedos. Aprendieron el Padre Nuestro, recitaron fragmentos del Corán y estuvieron tentados de bailar el Hava Nagila con tal de llegar. Los últimos kilómetros fueron agónicos, como lo es un final de un partido que se va ganando por un gol y los ataques son siempre del equipo contrario. El cero ya había dejado de ser marcado hacía rato y sólo faltaba que se encendiera la lucecita verde del tablero para derrumbar las pocas esperanzas que quedaban en el auto.
Pero el vehículo, en un final heroico, no solo alcanzó Valle Fértil sin encender la famosa luz del peligro sino que además aguantó hasta el arribo a la estación del ACA, lo cual no fue sencillo, y dieron un par de vueltas de más por las calles del poblado para encontrarla. Y no obstante, véase el pensamiento gasolero de los tres muchachos, que pese a saber que el auto estaba próximo a morir de sed, se tomaron el tupé de dudar si convenía cargar en dicha estación, dado que el precio de la nafta era elevadísimo en comparación a estaciones de servicios de la misma empresa en otras localidades. El que comenta la anécdota realizó las averiguaciones pertinentes que lograran explicar las razones del exacerbado monto, y se enteró que la razón gira en torno a que dicha estación del Automóvil Club Argentino se encuentra alquilada, y por lo tanto no mantiene los mismos precios que las demás estaciones del país. Pero éste es sólo un dato menor, como para tenerlo en cuenta, y nada más.



El ruso Salzman yace aletargado por el empastillamiento producto de la cura de su supuesta sarna. Detrás puede vislumbrarse la célebre figura del Submarino, en el Parque Provincial Ischigualasto, Provincia de San Juan.

jueves, 7 de agosto de 2008

Aserrín, Aserrán, los maderos de San Juan...

Entre los lugares en los que el Ruso Salzman, Teseo y Ferchum dejaron su huella, el que más los impactó, conforme ha quedado registrado en grabaciones audiovisuales, fue sin lugar a dudas Barreal, en la provincia de San Juan. Y no es ningún misterio el por qué. Situado en la región de Calingasta, Barreal es un oasis de vegetación y sombra en pleno desierto de roca y polvareda. Mientras que un contorno se encuentra delineado por las montañas de la precordillera, en el horizonte occidental, los Andes ofrecen sus impactantes picos nevados, entre ellos el Mercedario, tercero en altura luego del Aconcagua y el Tupungato. Estos picos blancos contrastan a la vez con un cielo tan azul, limpio de nubes e impoluto, que no hay manera de sacar una foto de mala calidad con un fondo de ese nivel. Los álamos predominan a los márgenes de cada calle de este pequeño poblado y un caudaloso río, llamado "Los Patos", desafía la sequedad que caracteriza a la región.

Todo el paisaje por sí mismo maravilló a los viajeros, pero había más. El lugar tenía un plus que los desconcertaba a diario y que los hacía replantearse en cada momento cuánto tiempo más podrían estirar su estadía en aquel pueblito sanjuanino, y ese agregado era la leña.

Imagínense visitar un lugar en donde, supóngase, el chocolate se desprendiera de los árboles y no fuera recolectado por los habitantes, de manera que a cada dos metros uno pudiera encontrar pilas de chocolate en rama, y más adelante un chocolate macizo, y luego... En fin, ahora cámbiese el chocolate por madera, y verán que, si bien no es una comparación muy feliz, estos muchachos, en cada madera veían chocolate, e inmediatamente las glándulas salivales comenzaban a segregar y se los veía, sobre todo a uno de ellos, al Ruso Salzman, babeando ante cada tronco, rama gruesa, rama corta, ramita, que se encontrara depositada a los costados de la calle.

La explicación sigue sin ser muy difícil de intuir. Teniendo en cuenta que estaban parando en un camping, que el anafe aportado por Teseo se tomaba su tiempo en hervir el agua para hacer los mates y que, si la hervía rápido, se gastaba el cartucho en cuestiones de segundo, conseguir madera implicaba poder hacer fuego, y por lo tanto poder cocinar. Es decir poder comer algo más digno que una sopa Quick de choclo y zapallo con leche (con el debido respeto que se merece dicha sopita). Fue así como pasaron por la llama que todo lo calienta y ennegrece, varios cortes de carne, morcilla, chorizos, chorizos colorados, pollo, olla con fideos y salsa, olla con arroz, pan, etc.

Un día, de los tantos que pasaron en aquel lugar atraídos por la madera, los tres salieron a caminar aprovechando la fresca matutina, antes de que el sol del mediodía/tarde los comenzara a asar. Y fue por recomendación de la Oficina de Turismo de Barreal que se propusieron ir a conocer "el camino de los enamorados". Cualquier hombre sensible de Flores hubiese adquirido el mismo interés por ese pasaje que el que tuvieron estos muchachos al oír el nombre, y aunque nunca se lo confesaron entre sí, miles de suposiciones pasaron por sus mentes. Teseo, por ejemplo, rogaba que al cruzar dicho sendero, Cupido se apiadara de su sufrimiento y lanzara la flecha correcta, aquella que le indicara su verdadero amor que destruyera las armaduras de su corazón. FerchuM, por su parte, soñaba que al alcanzar aquella vía se purgarían todos los crueles sufrimientos, angustias y dolores que lo atosigaban por los amores que no habían podido ser a lo largo de su vida. El Ruso Salzman no dejaba de sentir gran preocupación. Temía que pudiera hallar la figurita que le faltaba.

Nada de todo eso ocurrió. Un refutador de leyendas se hubiese considerado ampliamente satisfecho, no así los viajeros, que no pudieron más que sentir una gran desilusión al enterarse que el camino de los enamorados no era ni más ni menos que un Country Golf.

La venganza que planearon por aquel engaño fue siniestra, pero de difícil ejecución. Decidieron limpiar las calles de Barreal de sus respectivas maderas, no dejando siquiera una ramita en el suelo. Claro que al tercer tronco que hallaron, y descubriendo aún la larga distancia hasta el camping que tenían para deshacerse de la terrible carga de todo lo recolectado, sopesaron el castigo que acababan de planear y prefirieron perdonar al poblado por el engaño, y aprovechar la leña ya juntada para cocinar algo rico por la noche.

No obstante, los dioses de Barreal, heridos por las injurias vertidas por aquellos individuos y guiados por un rencor característico de las deidades mitológicas, no perdonaron a los turistas, y haciendo uso de sus técnicas sobrenaturales, mandaron terribles ventiscas y levantadas de polvo que impidieron la cocción a la parrilla de cualquier alimento. Ernest, sin embargo, quiso dar pelea. Había demasiada leña acumulada (Teseo había estado demostrando durante la tarde su destreza como leñador), y al día siguiente era ineludible la partida hacia Valle Fértil. Toda esa madera no podía haber sido juntada para no usarla. El Ruso, pese a las recomendaciones de sus acompañantes, decidió encender una gran fogata.

Esa noche los viajeros cenaron en una pizzería de Barreal.


Teseo y el Ruso Salzman en plena venganza contra Barreal juntan maderitas de la calle.

martes, 5 de agosto de 2008

Cuyo: retorno y consecuencias

Ya pasaron diez días de la partida rumbo a las tierras occidentales de nuestro magno país, y el regreso trajo consigo más que anécdotas y enseñanzas, porque el viaje en sí cambió en los tres viajeros que tuvieron el honor de realizarlo, algo en su interior. No fue simplemente un disfrute de paz y armonía, olvido de preocupaciones y deudas pendientes, lectura y análisis comprensivo de paisajes magníficos. El viaje fue más allá de estas pretensiones vacacionales y externas y supo infiltrarse en las entrañas mismas de los itinerantes. Todavía no se sabe a ciencia cierta si fue el agua de Córdoba, la de San Juan, el pan integral que el Ruso Salzman llevó, o las empanadas fritas de La Rioja, pero el viaje todavía hoy está demasiado patente en los tres viajeros. Sin mayores abundamientos, comento que FerchuM pudo leerse casi dos libros y aprender a jugar al Sudoku todo en un día por el obsequio que Cuyo y/o Córdoba supo imprimir en sus interiores.
Pero al margen de las graves consecuencias, que el tiempo y las cloacas lograrán separar de los tres muchachos, el viaje fue un éxito rotundo.


Los lugares visitados fueron Merlo en la Provincia de San Luis; San Juan, Barreal y Valle Fértil en la provincia de San Juan; el Talampaya en la provincia de La Rioja; y Córdoba capiiiiiital. Las noches en carpa fueron frías, los días fueron cálidos al sol, como si se estuviera en verano, las cenas, opulentas, gracias a la mano de Ernest, el Ruso Salzman. Sobresalió la cantidad de fuego que se realizó en casi la mayoría de las comidas (sino todas) que se afrontaron. El auto se portó relativamente bien. No dejó a los aventureros en medio de la ruta, y eso ya es de por sí remarcable, además de que se bancó un volantazo magnífico efectuado por Teseo, con el fin de eludir en la noche a un chivo que no tuvo mejor idea que cruzar la ruta sin luces y quedarse quieto en medio del carril en el que andaban. Teseo agradeció no haber volcado en dicha ocasión, FerchuM advirtió que no creía que fuera un chivo cualquiera, sino el mismísimo diablo, y el Ruso Salzman se lamentaba no haber parado para meterlo dentro del auto y asarlo esa misma noche. Por lo demás, el rodado hizo de las suyas, como ser: encender la luz del aceite cuando aceite tenía, consumir el agua del motor a una gran velocidad, hacer funcionar el estéreo cuando se le daba la gana, hacer ruidos raros.


El auto también vino distinto del viaje a Cuyo. Y no lo menciono únicamente por la suciedad de más que trajo, sino porque en uno de los primeros días sufrió una herida producto de la brutalidad de los camioneros que se consideran amos y señores de las rutas argentinas. Acabábamos de salir de la parada de Rojas, donde nos habíamos detenido a pasar la noche, ya que en Pergamino los precios eran demasiado elevados para pasar la noche y en Venado Tuerto estaba todo ocupado porque había una exposición de canarios (sí, suena ridículo, pero creer o reventar). Ernest, que se había puesto al volante para manejar un trayecto de ruta, se vio acorralado en una rotonda (no vamos a aclarar en qué rotonda) por un camión de cuádruple tracción (esos de dos cuerpos que se enganchan). El conductor, sin respetar la señal "Ceda el paso", se mandó sin pedir permiso, imponiendo su tamaño por sobre nuestro derecho, y Ernest creyó que podía dejarlo pasar y evitarse choques innecesarios, de modo que desaceleró para dejar al animal que siga su camino. Lo que no advirtió, o descubrió tarde, fue que después de la primera parte del camión venía una segunda parte, como a modo de revancha. Y esta segunda parte, fue nefasta para el espejito del lado del acompañante, quedando descuajeringado y manteniéndose unido al vehículo únicamente por un par de cables metálicos. De más está aclarar que Goliat no frenó, ni mucho menos pidió disculpas.


Tal vez por el hecho de que el viaje recién empezaba, o por vaya a saber qué milagro del cielo, el dueño del auto, Teseo, no tensó un solo músculo de su rostro ni agredió verbalmente, invadido por la ira, al desgraciado infractor asesino de espejitos. Con el correr de los días, y sobre todo a la hora del regreso a Buenos Aires, se notaría en Teseo como esa paz y estado de om, reflexión y perdón, se transformaría paulatinamente en una ira descomunal y deseo de sangre a cualquier costo. Por su parte, FerchuM bajó del vehículo con una cinta scotch de médico otorgada por el mismísimo Ruso Salzman, y se encargó de fijar el espejo en su lugar, de la manera más firme posible.


Luego, al avanzar a un paso veloz por la ruta 8, en un determinado momento los tres muchachos superaron al camión agresor, y leyeron incluso el número de la patente, pero ya sea por considerarlo inútil o por la frágil memoria de los tres, la olvidaron rápidamente y al poco tiempo ya era un mal recuerdo y nada más.


Las anécdotas las hay muchas y variadas. Solo los tiempos libres y el apoyo narrativo de los otros viajeros, permitirán dejarlas al descubierto de manera más o menos próxima.


El Ruso Salzman sonriendo satisfactoriamente ante la labor de reconstrucción del espejito realizada por FerchuM. Se estima que Teseo no apareció en la foto porque en ese momento estaba buscando la manera de cortarse las venas u otra cosa.

De fraudes patrióticos y votos cantados

Luego del extenso plazo propuesto para la duración de la encuesta de alfajores, alcanzamos el cierre de la misma y los resultados generaron ciertos cuestionamientos contra el sistema electoral que se pretende. Ante ello, se han vislumbrado quejas de marcas intransigentes, revolucionarias, izquierdistas, de calidad en duda, y de poco dulce de leche y mucha tapa. Ello, de cualquier manera no les quita razón en sus reclamos. Es por ello que, a pedido de muchos miembros del Grupo Pelle, se elevó una demanda ante la Justicia Encuestal en donde se manifestaron los hechos y se solicitó la inmediata impugnación de la misma. Desgraciadamente, el perverso sistema judicial, en una dudosa actuación favoritista de los intereses de los alfajores vencedores, nos rechazó la petición en una sentencia cuestionables. A continuación transcribo lo pertinente de la misma:
"Cabe destacar que, las encuestas tienen por objeto obtener información estadística indefinida. Este tipo de estadísticas pocas veces otorga, en forma clara y precisa, la verdadera información que se requiere. Asimismo, la encuesta que se trae a colación (con el perdón de la palabra en virtud de la cercanía al objeto de la encuesta), es lo que técnicamente se considera un "sondeo de opinión". La muestra de la población elegida para esta forma de encuesta no es suficiente para que los resultados puedan aportar un informe confiable. Se utiliza solo a modo de recolección de algunos datos sobre lo que piensa un número de individuos de un determinado grupo sobre un determinado tema. De modo que, no puede establecerse que el resultado de una encuesta de este género produzca un gravamen irreparable que motive una demanda.
A mayor abundamiento, es dable resaltar que de las pruebas aportadas por la parte actora no se advierte que el Grupo Pelle se encuentre cerrado a los diecinueve miembros que denuncia, tampoco se ha demostrado la imposibilidad de que náufragos de la Internet que hayan encallado en el blog por caprichos del destino se hayan visto imposibilitados de votar, y ni siquiera se ha logrado acreditar la moralidad y ética de los miembros del grupo, dejándose entrever en una pormenorizada lectura de los posteos y sus respectivos comentarios que sus conductas son plausibles de una punición o castigo exhorbitante a modo de educación de modales y buenas formas.
En consecuencia, el Tribunal RESUELVE:
I.- Rechazar la demanda sin costas por no haber mediado sustanciación.
II.- Establecer que el alfajor más deseado por los miembros del Grupo Pelle es el alfajor Jorgito y el menos deseado el alfajor Bon o Bon.
III.- Intimar a los miembros del Grupo a que modifiquen sus conductas contrarias a la moral y buenas costumbres en el plazo de cinco días bajo apercibimiento de imponer penas capitales, sin excepción."
Para que se queden tranquilos, les informo que ya se está elaborando la apelación, por lo menos para ver si zafamos del punto 3 de la sentencia.
Al margen de los resultados obtenidos, es importante remarcar el preocupante manejo que la prensa comentarista ha realizado en los posteos. Se ha podido observar con claridad cómo miembros del grupo, haciendo uso indebido de apodos que les permitieran estar en el anonimato, han impulsado al pueblo, en una conducta engañadora, a votar sin un criterio propio sino en pos de un capricho atroz. En consecuencia, pronto se estarán tomando las medidas necesarias para imponer leyes que limiten los comentarios que atenten contra la estabilidad de la encuesta en cuestión.
Finalmente, y a modo de conclusión de la presente, se hace saber que toda propuesta de encuesta poco original será anotada en el libro del olvido. Ya se anotó la de los helados. Y Bellota, estás autorizada a mantener tu anonimato. No te dejes presionar por Teseo, que al parecer anda deseoso de saber todas las identidades de los firmantes del blog.