Nueva portada

El dibujo de la portada del blog fue realizado con el mayor de los cariños por FerchuM, quien se hace responsable de las críticas que puedan existir contra los garabatos antes mencionados.
La obra es en papel A4 borrador del laburo (detrás hay un proveído que el juez nunca firmó), y la pintura es a base de lapicera negra parker, birome bic negra y liquid paper gastado.
Téngase en cuenta al momento de la crítica que este miembro del grupo carece de conocimientos de dibujo, de caricatura, de perspectiva, de arquitectura, de filosofía, de política, de negocios... resumamos en la idea de que carece de conocimientos en general.
Por otra parte, si ud. es miembro del grupo y no se encuentra en el dibujo no implica que haya sido olvidado, sino que es cuestión tal vez de abrir un poco la imaginación y pensar: "mmm... ¿ese seré yo?"
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jueves, 10 de julio de 2008

Dame una palanca y dominaré el mundo

Si de leyendas se trata, es claro que no se puede evitar de hablar en especial de un individuo del grupo que, al igual que el personaje tolkieniano, el mago Gandalf el gris, tiende a desaparecer durante largos períodos, hasta que un día, el menos esperado, se escuchan sus golpes en la puerta y nos sorprende con su presencia. Esta leyenda (aunque más bien se asemeja a un mito), recibe el nombre de Facundo, el memorioso.
Pequeño y delgado, con electricidad en las venas, Facundito no duda a la hora de hablar de musicales, de pelícuas, de narrar los sketches de Les Luthiers. Fiel bailador de la Macarena, pretendió conquistar mujeres con chamuyos elegantes, que copió de series de cable. Pero siempre, ya sea tarde o temprano, se dieron cuenta del plagio y no lo perdonaron. Pero él no se quedó en el molde, y enfrentó con su gran memoria a las que no lo conocían. Evidentemente, este recurso tampoco le valió de algo. A las mujeres no les convenía que se acordara de tantos detalles. Cansado de intentar venderle pistolas de agua a sus feroces enemigas, consideró que el amor era una enfermedad y se dedicó a ser un bizarro. Ahora todas están locas por él.

Los nefastos Creadores de Mitos aseguran que no son casuales sus apariciones en el grupo, sino todo lo contrario: al parecer, las mismas ocurrirían a partir de una serie de intrincadas variaciones de poderes metafísicos tales como flujos cósmicos, magia negra, almas de duendes errantes, secretos numerológicos indescifrables, sueños que reproducirían el video de Pamela Anderson con su ex en el bote, etc. A partir de esta mixtura de sensaciones, poderes, fluctuaciones de la matrix, se dan sucesos de carácter inexplicable como que un bebé bostece en Santiago del Estero y produzca un vendaval en el río Tigris, o que Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón se alineen y permitan que Venus deje de ser codificado. Justamente, entre esos fenómenos, los Creadores de Mitos ubican las apariciones de Facundo en las salidas del grupo Pelle.
Como, evidentemente, un texto no es suficiente para comentar la cantidad de leyendas, mitos, delirios, etc. que este muchachito tiene en su haber, no voy a hacer en esta ocasión mención de todas (yo no soy tan memorioso como él), sino de algunas que ayuden a modo de delinear su perfil. Y otras deberán quedar en el tintero para tiempos venideros, esos que son de vacas flacas (meses de impotencia literaria).
Originario de la zona que rodea la estación Río de Janeiro de la línea A, Facundito consideró que su lugar debía ser más cercano al mundo del espectáculo, y fue así que mudóse cerca de la Avda. Corrientes, en el barrio de Balvanera. Reacio a aceptar la identidad de su barrio, al igual que ciertos zopencos de poca monta, se ocupó de renombrar a su zona como "Barrio del Congreso". Esta denominación, que no es más que una diferenciación clasista y racial de aquellos que se niegan a ser confundidos con la pobreza de la plaza Miserere, con el judaísmo de Once, con los marginales de los conventillos o casas tomadas, con los vecinos de países limítrofes, o con aquellos que luchan para poder seguir trabajando y toman fábricas, no es utilizada por Facundo con estos fines evasivos, sino por la fe que le da a la lectura. Alguna vez discutimos el tema, pero no giró en una cuestión tan sociológica, psicológica o política, sino más bien en una suerte de análisis técnico. Se reproduce el diálogo en un pasaje dentro de las "Lecturas sin contraindicaciones de FerchuM". Transcribo a modo de evitar falsificaciones de hechos o aportes tendenciosos:
"-Técnicamente vivo en Congreso -explicó Facundo mientras comía las almendras peladas que guardaba dentro de un tupper.
-No, tu casa queda en Balvanera -lo corregí.
-No, no, porque Balvanera termina antes, ponele que en la esquina de mi casa. Como yo estoy pasando la calle Rincón, soy de Congreso.
-Estás inventando. Congreso no existe. Te lo puedo aceptar como subdivisión dentro del barrio de Balvanera. Pero no es técnico, sino más bien una cuestión de costumbre. Seguramente para los vecinos del Congreso de la Nación era más fácil recordar "Congreso" que "Balvanera", que por cierto suena como si un chino hablara de un pirata, ¿no te parece? "Balva-Nera, el pilata".
Facundo me respondió sonándose fuertemente la nariz. Asumí que su sinusitis crónica a modo de respuesta significaba que no me iba a felicitar por la ocurrencia estúpida que acababa de tener.
-Bueno, pero a ver, decime por qué para vos técnicamente se denomina "Congreso", ¿en qué te basás para ir en contra de la identidad de tu barrio? -arremetí enseguida.
-En la "Guía T" aparece el barrio de Congreso. -Estas palabras actuaron como si me levantara su brazo izquierdo y le cruzara el derecho por detrás al grito de "Tomá".
-Mostrámela -logré decir después de salir del estupor que me produjo ese as que escondía en la manga.
-Acá no la tengo.
-No importa, igual si dice eso está equivocada.
-La "Guía T" no se equivoca nunca.
-¿Cómo que nunca? ¿No te acordás la vez que quisimos ir a lo de Carolina, y nos bajamos en cualquier lado?, Pedro Morán, Agronomía... casi perdemos el orgullo por bajarnos donde lo hicimos...
-En aquella ocasión la Guía T nos confundió, pero no estaba equivocada. Es como el oráculo de Delfos: no miente, engaña. Además, no es el libro el que nos miente, sino aquellos que hacen su interpretación.
-No sé si tenés razón, pero suena bastante coherente, y hasta con un dejo filosófico. Al fin y al cabo, cuando querés podés hacer frases inteligentes, ¿viste?
Facundo calló. Nunca volveríamos a hablar del tema. Un año después escuché la misma frase en la primera temporada de una serie de la que Facundo era fanático".
Su unión al grupo fue a raíz del voley, deporte que la mayoría de los varones del grupo que cursaban en la primera división eligió para su horario de Educación Física. Las intenciones eran claras: en la playa se puede jugar al voley, en el pasto se puede jugar al voley, en el cemento se puede jugar al voley. Pero sobre todo, a las chicas les gusta jugar al voley. Fue inútil. Nunca consiguieron a través de ese deporte nada. Y no solo eso, debieron enfrentar papelones de todo tipo. Sin ir más lejos, de los cuatro años que se dedicaron exclusivamente a dicha práctica, Facundo logró recién superar la red en el cuarto año, lo cual fue festejado con vítores y vueltas olímpicas en el medio del partido que dejaron boquiabiertos a los contrincantes.

La amistad forjada a partir de la poca destreza de uno y cada uno de los miembros del equipo voleybolista se trasladó entonces al deseo del pequeño muchacho de cortos cabellos y delgados músculos a abandonar su división (una manga de zátrapas fantasmales que ningún miembro de cualquier otra división del mismo turno podía identificar, con el perdón de Agustina, que también proviene de esa división misteriosa), y decidió pasarse a la Primera.

A partir de ahí, Leandro, el racinguista, comenzó a sumarlo a los viajes marplatenses que organizaba en su casa de Rivadavia y Entre Ríos, frente al Supermercado Toledo. Allí, Facundo logró demostrar que el mar no era su fuerte (nunca tocó su agua), que el sol tampoco era su fuerte (iba a la playa con pantalones largos y buzo polar), y que ponerse protector solar tampoco era su fuerte (el modo de aplicación era colocarse una gota de protector 60 sobre la yema de su dedo índice y frotarlo lentamente por cada milímetro cuadrado de las partes a la intemperie). Su lentitud no solo se repetía también a la hora del duchazo, el cual le llevaba alrededor de una hora y media, sino también a la hora de comer, de manera que los demás podían cenar, bañarse, ver la trilogía del Padrino (versión extendida), e irse a acostar, y con suerte si él terminaba para entonces con su plato.

Fue en uno de esos viajes donde confesó que le gustaría tener un país donde pudiera ofrecer felicidad a cambio de la libertad de los habitantes. Explicó que los mensajes subliminales harían un gran trabajo, y desarrolló una idea igual de tenebrosa que "1984" de Orwell o "Un Mundo Feliz" de Huxley. Su pasión por conquistar el país Chukchi en el TEG, así tuviera que gastar todas las tropas de su ejército, lo condujeron a autocoronarse "Rey de Chukchi" y así surgieron sus planes imperiales para la dominación del mundo. No están leyendo la historia de Pinky y Cerebro, pero...

No se sabe a ciencia cierta si el paso del tiempo logró modificar determinados pensamientos sostenidos en aquella época. Por lo pronto, es seguro que su idea de realizar cinco carreras a la vez y terminarlas todas en cinco años, ya no debe ser sostenida dado que no ha logrado terminar siquiera una en cinco años, convirtiéndose la materia de Derecho "Contratos Civiles y Comerciales" su mayor karma de los últimos años. Es nuestra mayor esperanza que todas esas ideas alocadas se las haya llevado el viento, en lo posible lejos de nuestro país, y ojalá del mundo entero.

Quedan muchos temas por tratar que por cuestiones de longitud y tiempo merecen una publicación especial. Es así como por el momento aún seguirán pendientes leyendas como las de su amor callejero, que le brindaron el mote de "el semental", su evolución en la Organización en Mensa (una organización que pese al nombre, reúne individuos con elevadísimos coeficientes intelectuales y les permite jactarse una vez por semana de sus dotes intelectualoides) hasta alcanzar la presidencia, la dieta de la morcilla, etc.

Como puede verse, si de leyendas se habla, Facundo es una fuente prácticamente inacabable de tales, y aunque siempre parezca que su presencia en el grupo se diluye hasta casi desaparecer, en ese preciso momento en que uno ya deja de pensar en que lo va a ver, cae de sorpresa y deja en evidencia que, al igual que el sol, aunque no lo veamos, siempre está.